lunes, 25 de febrero de 2013

La cueva de los gigantes. Noticia de una excursión


     La otra madrugada andaba yo vagando por la red etérea, en busca de alguna pista sobre el doctor Eznarriaga, director que fue del Hospital Militar de Alcalá, y vine a dar con un fichero enrevesado, incomprensible. Allí estaba agazapado en un rincón de mi buhardilla virtual. Se componía de una serie de signos y letras, pero sin sentido, al menos aparente. Los roedores del lenguaje habían hecho un buen trabajo. Algunas pistas sí que daba:
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CUEVAS HISTÓRICAS
DE
ALCALÃLA VIEJA,
LEYENDA
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ALCALÃ0£ HENARES.
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     Recordé que mi amigo Arsenio Lope Huerta publicó hace años un ilustrativo libro sobre "leyendas y refranes complutenses". Siempre amable, me confirmó que en su libro hacía referencia a la llamada cueva de los gigantes y a la existencia de un folleto sobre una visita a la misma a finales del siglo XIX. Por fin gracias a la excelente y exhaustiva página personal de José Carlos Canalda (1), en su ensayo sobre "el Henares y los escritores alcalaínos", obtuve los datos básicos del folleto: "Las cuevas históricas de Alcalá la Vieja. Leyenda"- Alcalá de Henares 1889. Imprenta de F. García Carballo-.(2).

       Así las cosas, mi proverbial habilidad me ha permitido hacerme con un ejemplar de dicho documento, en perfecto estado. 
     Pudiera parecer que con él se pretende dar a conocer la leyenda, en versos pretendidamente poéticos, que sobre la cueva del Ecce Homo se contaba tradicionalmente; sobre todo al figurar , como autores del folleto, quienes lo fueron de los poemas, Adrián L. Bruguera y Vicente Gutierrez Muñiz. Pero el objeto real de esta publicación es dejar constancia "de una reunión gratísima de amigos que, en amable unión y compaña, fuimos de día de campo, el 9 de octubre de 1889, a Alcalá la Vieja; tal es la cosa", según refiere el Padre Lecanda en el prólogo. Es pues la crónica de una excursión adornada literariamente; la realidad frente a la leyenda.

      Dejo para otro día la publicación de la leyenda en verso. Hoy vamos a la crónica de la amigable gira. 
   El 9 de octubre de 1889 se congregaron en los terrenos de "la Isla" una amplia representación de la sociedad alcalaína de esa época: El Padre Lecanda; Juan Catalina; Ignacio Martín Esperanza; el fiscal Gullón; Manuel Laredo; José Cútoli; Lucas del Campo; el farmacéutico Francisco Gil; los militares José de la Guardia, Antonio M. Bravo y Vicente Gutierrez; los médicos Aniceto Eznarriaga, Francisco Coll y Máximo de Francisco; el archivero Ramón Santa María; el experto en ciencias naturales Santiago Cifuentes; el poeta Bruguera y algún otro que omito para no cansar. Su objetivo era llevar a cabo un reconocimiento a fondo de la cueva y comprobar sus secretos verdaderos. En palabras del redactor de la noticia, José Fernández, "solo el amor á la ciencia reunió tan numeroso concurso y, al descender a! antro donde se alojaba la encantada Princesa y el descomunal gigante, no iban en busca de tesoro, querían saber qué era esa cueva, cual fue el motivo de su construcción, de qué época data y cual fue su objeto; para de este modo satisfacer su curiosidad".

     El cronista nos relata así la incursión: "los expedicionarios penetraron por la abertura irregular existente en la falda occidental del cerro denominado el Ecce Homo, provistos de hachas de viento, faroles y cuerdas. Hora y media se tardó en recorrer la tan renombrada cueva de los gigantes; la cual presenta una forma caprichosa y accidental, determinando una serie de galerías que al parecer no obedecen á plan alguno conocido; la bóveda y paredes están formadas por masas arcillosas muy ricas en variedades de yeso fibroso y hojoso, encontrándose muy bonitos ejemplares de sielenita; dichas galerías están sostenidas por columnas que intencionadamente fueron dejadas, al practicar las excavaciones, para sostener tan inmensa techumbre"

¿Cuáles fueron los hallazgos de esta inspección? Los resultados prácticos, siempre ateniendonos a las palabras del relator, fueron de poca entidad:
    - que esta excavación no se llevó a cabo para extraer yeso y arcilla, sino que constituyó habitáculo subterráneo de los árabes ,
   - y que debe "abandonarse la creencia de que esta cueva sea entrada de un camino subterráneo que llegue hasta Guadalajara, en razón á que siguiendo siempre la derecha de las galerías, sin dar nunca la espalda, se vuelve al sitio de partida".

El esperado "parto de los montes" (en este caso del Ecce Homo) vino a resultar simplemente una "amigable gira campestre".

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(1).- Esta es su dirección (y merece la pena): http://www.jccanalda.es
(2).-Para conocer la situación actual, su abandono y riesgo de desaparición ver en http://www.patrimoniocomplutense.es/lp/20011.htm, de donde procede la foto de la cueva arriba reproducida. 

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